sábado, 29 de abril de 2017

Historia de la lactancia materna

Siempre ha habido madres que no han amamantado a sus retoños por distintos motivos. Antiguamente existía el ama de cría o la nodriza, que se encargaba del niño en esas circunstancias. Y es a finales del siglo XIX cuando aparece la posibilidad de alimentar al bebé con leche de fórmula.


Lactancia

Ya en la Grecia clásica y en el Imperio romano existía la figura de la nodriza, mujeres que amantaban a los hijos de otras mujeres, generalmente nobles, que no podían por motivos de salud o simplemente no deseaban hacerse cargo de la alimentación de sus niños.



Si nos acercamos a la época actual, encontramos que en Italia y Francia, hasta el siglo XIX, las mujeres de clase media y alta adoptaban la misma postura, o bien tenían un ama de cría o bien alimentaban a sus bebés con preparados de cereales o leche de animales. En el siglo XVIII, en el país galo ya existía un enorme negocio alrededor de estos niños, que llegó hasta finales del siglo XIX.

Campaña en contra de la lactancia materna

A lo largo de la historia, han surgido ideas y creencias falsas acerca de la lactancia materna. Se pensaba que era algo deshonroso y propio de los animales. Asimismo, generalmente eran los hombres quienes decidían si su mujer debía amamantar a sus hijos o no, y usualmente optaban por la negativa, entre otras cosas, porque se aconsejaba que la mujer se abstuviese totalmente de mantener relaciones sexuales mientras durase la lactancia.

  • En el siglo II se pensaba que la lactancia era mala para las mujeres, que las dejaba sin fuerzas y ponía en grave peligro su salud.
  • A las madres no se les permitía beber leche de ningún animal mientras amamantaban.
  • Se afirmaba que el calostro era sumamente perjudicial para el bebé y no lo debía tomar bajo ningún concepto.
  • El alto índice de mortalidad infantil en épocas pasadas, propiciaba que se tuviesen un número elevado de hijos por motivos de supervivencia económica y de transmisión del apellido. La lactancia no era muy bien acogida, pues distanciaba los embarazos y disminuía el número de nacimientos.
  • En el siglo V a.C., Hipócrates aseguraba que la leche de la madre era la sangre menstrual que el organismo transformaba, y por lo tanto era nociva para los niños. Esta creencia estuvo vigente hasta el siglo XVII.

Leche de fórmula

La alimentación artificial de bebés viene de tiempos muy antiguos, se sabe que ya existía en el 2000 a.C., por vasijas que se han encontrado en yacimientos arqueológicos. En el siglo II d.C. se aconsejaba la leche de cabra para estos niños que no podían ser alimentados por sus madres.

Leche de fórmula
A finales de 1800, las mejoras industriales propician que la leche artificial sea más segura y, poco a poco, va ocupando el lugar de las amas de cría. Además, algunos personajes importantes de la época emprenden una cruzada contra estas mujeres, abogando porque deben ser las madres quienes alimenten a sus hijos. Uno de estos personajes es Jean Jacques Rousseau, escritor y pedagogo, que curiosamente abandonó a sus cinco hijos en un hospicio nada más nacer.

Pero la leche de fórmula tiene resultados funestos en el siglo XVIII. En el hospicio de Rouen para niños abandonados, de 132 infantes alimentados de este modo, tan solo sobrevivieron 5. Todo ello en tan solo dos años. A partir de ahí y paulatinamente, se va investigando y mejorando las posibilidades de este tipo de leche.

En el siglo XIX la medicina afirma rotundamente que la leche materna es la más adecuada para el bebé y si la madre no puede alimentar al niño por algún motivo, se recomienda la leche de cabra, la de asna y la de vaca en último lugar. Sin embargo, es la leche de vaca la que comienza a utilizarse para esta función, diluyéndola, hirviéndola y añadiéndole azúcar.

A finales de este siglo, la industria química había avanzado lo suficiente para sacar al mercado leche de fórmula mejorada, consciente del enorme negocio que suponía. Es el comerciante y químico Henri Nestlé uno de los primeros que se adentra en este terreno, hasta ese momento reservado exclusivamente a los médicos. A partir de ahí, el negocio de la leche de fórmula será ya imparable.

Beatriz Moragues - Derechos Reservados


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